Lo poético de una epidemia…

Sí, es verdad: ¡ya chole con la influenza, güey!… Pero no se puede, es un tema que está ahí y que no se puede ignorar. Aunque este NO  es un post típico de la influenza.

Hoy, como casi siempre, escribo por el bien de la comunidad. Sí, nos estamos muriendo. Sí, hay una epidemia. Sí, se respira miedo (literal). Sí, influenza is the new black. Sí, hoy es mejor visto pedorrearte que estornudar. Sí, hoy las mujeres prefieren que uno les agarre una chichi, antes de dejar que uno las bese y les diga al oído el gran amor que se siente. Sí, hoy el no saludar no es síntoma de mala educación, sino de sobrevivencia. Sí, hoy no está mal visto tener miedo. Sí, nadie sabe, nadie supo. Sí, la culpa la tiene cupido… ah! no, eso no…

No pretendo escribir sobre lo que ya todos sabemos, ni mucho menos burlarme de lo que está pasando —créanme—. Entiendo la magnitud del pedo y es por eso que escribiré sobre las cosas altamente poéticas que podemos encontrar en la calle en estos momentos; mismas que serían de mucha utilidad para disminuir el miedo y  que a la vez podríamos usar para nuestro video llegador:

  • Los gordotes con cubrebocas: Tragan y tragan valiéndoles madre su salud; pero eso sí, se cuidan de la influenza.
  • Los novios que se abrazan evitando sus rostros y que se notan tensos cuando van agarrados de la mano.
  • Un emo que usa cubrebocas: El antónimo perfecto.
  • Las bicicletas y pelotas de los niños, abandonadas.
  • El chofer del transporte público con su botesote de gel desinfectante a la mano.
  • La gente con un cubrebocas deslavado y percudido.
  • Los hermanos que no comparten el control del xbox.
  • Aquél que usa su cubrebocas de bufanda.
  • Los anuncios en las farmacias de “cubrebocas agotados” y los estantes libres de suplementos de vitamina C.
  • El papá que se espanta porque su [email protected] ha estornudado.
  • La muchacha que usa bufanda a medio día con el sol en su máximo esplendor.
  • Los pájaros que ya no cantan.
  • La novia que extraña al novio por estar en cuarentena y el novio que extraña las chupadas de su novia.
  • El ateo que se persigna antes de salir de su refugio.
  • Aquellos que ya no saben qué hacer y están hartos del encierro.
  • Los hipocondriacos deseando no identificarse por primera vez con ningún síntoma.
  • La señora que se siente experta en medicina.
  • El humor con miedo que hay en todos lados, pero que abunda en twitter.
  • Que el decir “salud!” cuando alguien estornuda, por primera vez sea un gesto honesto y no de mera cortesía.
  • El hecho de que hoy un cubrebocas valga más que cualquier moneda.
  • Las personas que en su encierro recuerdan y reflexionan.

Eso es lo que me ha tocado “ver” hasta el momento. ¿Nunca les ha pasado que sienten que han olvidado mencionar un punto importante? Así siento ahorita, así que si tienen alguna cosa que proponer, —hoy más que siempre— es bienvenida.

P.D.: Me estoy volviendo adicto al cevalin (después de haber sido adicto al graneodín)… Los quiero… dando besos por debajo de su cubrebocas.